Del Moleskine a Evernote y de Paper al Moleskine

La conexión del mundo real, el formato físico, y el digital es una de las cosas que la tecnología siempre ha perseguido. Primero fueron los scanners, luego las impresoras 3D, y casi al mismo tiempo la conversión de anotaciones y diarios manuscritos en digitales.

Eso lo entendió muy bien Evernote cuando junto con Moleskine lanzaron la funcionalidad de importar a una libreta digital las notas escritas en un diario Moleskine tradicional.

Ahora Paper, la aplicación de notas y dibujo para iPad desarrollada por Fifty Three, y que obtuvo la denominación de Aplicación del Año 2012 por parte de Apple, recorre el camino contrario cerrando el círculo.

Para ello introduce una nueva opción por la cual puedes convertir tus cuadernos de Paper en un libro físico, curiosamente también utilizando a Moleskine como partner.

Moleskine ha creado para la ocasión un nuevo formato de cuaderno de 15 páginas, en papel ecológico, al que se le puede aplicar una cubierta tradicional o personalizada. Y te lo envían a casa por 40 dólares.

Parece un precio excesivo para un cuaderno de 15 páginas. O quizá no, considerando que se trata de un Moleskine.

En cualquier caso, estos movimientos de Moleskine interactuando con el mundo digital me parecen muy lógicos. Otro gallo le hubiera cantado a Kodak si hubiera sabido aprovechar su posición en el mundo de la fotografía para hacer algo parecido. Y es que el futuro de Moleskine pasa por adaptarse al desarrollo tecnológico sin perder su identidad ni su appeal como producto con pedigrí. Algo que es menos costoso si se hace en asociación con quien ya tiene la tecnología necesaria para ello.

Interfaces minimalistas vs. intuición

Cuando pruebo una nueva aplicación, ya sea en iOS o en el mac, me gusta hacerlo sin ninguna influencia exterior, es decir, sin haber leído nada acerca de su usabilidad, o visto ningún video de instrucciones. Evidentemente esto no siempre es posible. Pero en las ocasiones en que una aplicación llama mi atencion y puedo probarla de este modo, así es como lo hago. Se estarán preguntado para qué. Pues en primer lugar para comprobar si sigo siendo capaz de acercarme a la tecnología con espíritu de descubrimiento y aventura. También para ponerme a prueba y ver si soy capaz de encontrar todas las funciones y opciones, y la manera de usarlas. Y en último término para comprobar el grado de usabilidad de la aplicación.

No siempre tengo éxito, y en muchas ocasiones tengo que acudir a la red para consultar acerca del correcto uso de la aplicación. Es lo que me ha pasado con Paper para iPad. Si bien descubrí enseguida como ocultar y volver a mostrar la paleta de herramientas y el resto de funciones básica, me costó un buen rato encontrar la manera de cerrar un cuaderno. Y fíjense que la forma de hacerlo era de lo más tonta, haciendo pinch, esto es poniendo dos dedos sobre la pantalla y juntándolos.

Este gesto tan natural, que podemos usar en la vida real para ‘cerrar’ otras cosas, se traslada a un interface digital. Se supone que aquí la intuición, la experiencia de la vida real, debería haberme predispuesto a descubrir ese gesto rápidamente. No fue así y la razón es muy sencilla: porque la interfaz de Paper es absolutamente minimalista, vacía. Si en alguna esquinita hubiese habido un botón que pusiera ‘cerrar’ no habría tardado tantos minutos en dar con la solución. La razón es que en los dispositivos digitales estamos acostumbrados a los botones.

Deben los dispositivos digitales acercarse a la vida real eliminando los elementos que les diferencian, como los botoncitos, haciéndose por el contrario más intuitivos pero de modo analógico? No parece un contrasentido? Sin embargo es la tendencia que estamos viendo últimamente, no sólo con Paper sino con otras aplicaciones como Clear. Sinceramente, aun cuando soy un fanático del minimalismo, creo que todo tiene unos límites, y la aproximación de Paper a la desnudez digital total es cuando menos confusa. Eso si, es una gran aplicación. Una gran aplicación que podría pertenecer a cualquier ecosistema, ya sea Apple, Google o Microsoft, pues carece de cualquier indicador diferenciador que pueda permitir a un observador despistado saber en que ecosistema estamos. No sería mucho mejor ofrecer al usuario ambas posibilidades, la minimalista y la no minimalista?