Flipboard empieza a ser un poco más útil

Si os parece raro el título de este post podéis leer Flipboard como impedimento, un artículo que publiqué en octubre pasado donde exponía las razones por las que no me gustaba.

Desde entonces y pesar de todo, he seguido usándolo de vez en cuando, y hasta he creado un Magazine para aquellos que prefieren seguir mis blogs allí, llamado La Brújula Verde Magazine. Pero en general sigo pensando lo mismo acerca de su utilidad.

flipboard

No obstante, ayer anunciaron una actualización que promete ser interesante: a partir de ahora la sección de Historias de portada organizará los artículos en secciones, como hace un periódico, e incluso intentará mostrarte historias que te pueden gustar. Imagino que la información para poder hacer eso tendrá su origen en lo que marcas como favorito, en lo que compartes e incluso en lo que agregas a tus magazines. Ya es un gran paso. Y sería bueno que esto se extendiese al resto de secciones y suscripciones.

Por otro lado también han introducido soporte para la lista de lectura de safari, lo que me va a hacer replantearme volver a Flipboard de manera habitual. Y es que, como comenté en noviembre, he dejado de usar Instapaper para utilizar está funcionalidad, que en mi opinión es mucho más rápida, segura y con menos fricciones.

Flipboard como impedimento

Hace tiempo publiqué un post en el que anunciaba que abandonaba Flipboard por unas causas muy concretas. La verdad es que después de aquello volví a darle una oportunidad. Pero finalmente tengo que tirar la toalla. No puedo con Flipboard. Me exaspera, me pone del mal humor, lo odio como sólo se puede odiar a ese presentador televisivo que te repite una y otra vez la misma cantinela. Intentaré explicarme.

Lo que yo le pido a un agregador de contenidos, a un 'magazine' como Flipboard, es que me permita descubrir nuevas fuentes. Solo eso. Que entre las noticias y los posts de medios que ya leo, o de otros muy conocidos que no leo porque no me aportan nada, me encuentre, de vez en cuando, una pequeña joya. Un blog desconocido y apasionante, un autor de esos que cuando los lees por primera vez piensas 'cómo no lo habré descubierto antes'.

Pero con Flipboard es imposible. Te suscribas a la sección que te suscribas se empeña en mostrarte sólo artículos de las 10, 30 o 50 fuentes más 'populares'. Precisamente las que ya conozco y leo (o no) a través de Digg Reader.

También he probado con los magazines curados por usuarios. Incluso he creado un par de ellos. Pero aquí me encuentro con dos problemas. El primero que la mayoría reciclan sólo publicaciones seleccionadas por el Flipboard, lo que los convierte en un batiburrillo de cosas repetidas. El segundo, que la mayoría de los magazines tienen poca regularidad. Es normal, yo también me cansaría de hacerle el trabajo sucio a Flipboard sin recibir nada a cambio. Por tanto, tampoco es que me sean muy útiles.

Por el contrario Zite, el rival de Flipboard, sigue manteniendo mi interés, porque tiene un abanico de fuentes mucho más amplio, rico y variado, y rara es la vez que no encuentre algo nuevo o por lo menos que a primera vista parezca interesante.

También Digg, ahora que tenemos los artículos destacados en el propio Digg Reader, me está sorprendiendo gratamente. Lo mismo que los feeds de etiquetas de Pinboard, que ultimamente uso 'agresivamente'.

Es una pena que no exista un Digg en castellano. Quizá deberíamos inventarlo. O una especie de Longreads, donde los blogs de calidad pero poca frecuencia de publicación pudieran tener una exposición más amplia. Y donde pudieramos descubrirlos fácilmente.

Dicho esto, si alguien está dispuesto a crear un Longreads en castellano yo estoy dispuesto a ponerlo todo en ello. Porque creo que hace falta. Porque herramientas como Flipboard al final lo que son es un impedimento, tanto para quienes quieren hacerse oir como para los que buscamos esas pequeñas joyas escondidas que Flipboard nunca nos va a mostrar.

Los magazines que están rompiendo internet

Leo un artículo de GigaOM en el que argumenta que los magazines, o más exactamente, los magazines concebidos como aplicaciones para dispositivos móviles como el iPhone y el iPad, están condenados al fracaso.

No se refiere a Zite o Flipboard, que no son realmente magazines, sino agregadores o curadores de contenido. Sino a esos otros magazines que funcionan como aplicaciones independientes.

Su problema, según GigaOM, es que el usuario medio sólo abre 8 aplicaciones al día (basado en un estudio de Flurry), y por tanto queda poco margen para que entre ellas abra un magazine. Pero también que al final la información contenida en esos magazines es invisible para los agregadores y los buscadores, no es indexada y no se puede enlazar.

Y esto me hace reflexionar sobre cómo al final hemos vuelto al origen, puenteando internet y regresando al tradicional magazine en papel que tampoco es indexable ni se puede enlazar. La única diferencia es que el soporte es ahora digital.

Si la razón de ser de los dispositivos móviles fue en origen tener acceso a internet, estar conectados, lo que parecen proponer este tipo de aplicaciones es todo lo contrario, una vuelta al aislamiento. Jon Lund lo expresa muy bien en el post de GigaOM con esta frase:

The orderly, closed magazine experience runs counter to the great social networking pulse of the internet

Esto es, acotar estos campos aislados en internet como hacen los magazines va realmente en contra de la propia naturaleza de internet, que es abierta y social. Y por ahí se abre una fractura importante en la red.

En GigaOM: Why tablet magazines are a failure.

Tendencias en diseño de blogs

En los últimos meses algo está pasando en la blogosfera internacional. Comenzó en muchos blogs personales norteamericanos y británicos, y ya se está extendiendo a las grandes redes de blogs. En realidad se trata de dos corrientes contrapuestas.

Gizmodo

Por un lado tenemos la corriente minimalista y purista, que prescinde de todo lo accesorio y vuelve a recuperar el papel principal de los textos. Los posts ahora ocupan prácticamente todo el espacio del diseño, reduciendo incluso la publicidad en favor de la experiencia lectora. Los formatos varían de un blog a otro, pero esencialmente se mantiene el clásico esquema blog, sin slides ni elementos que distraigan.

Algunos ejemplos (no necesariamente los primeros en sumarse a la tendencia ni los inventores) de esto serían The Brooks Review, Obvio de Manu Contreras, la versión española de Gizmodo, o más recientemente Blogpocket y Mangas Verdes. Yo mismo vengo experimentando con el modelo desde octubre del año pasado, aplicándolo en todos mis blogs.

Es cierto que existen muchos blogs que siempre han contado con diseños de este tipo. La diferencia es que ha llegado un momento en que muchos bloggers, cansados de la creciente complejidad de WordPress, hemos optado por regresar a lo simple. No se trata de una decisión basada solo en lo estético, sino también en la optimización de sitios con relativa carga de servidor y base de datos, que necesitan aligerar sus requisitos técnicos.

Está tendencia se puede observar también en la creciente proliferación de themes de este estilo, llamémoslo minimalista o purista. También en la aparición de herramientas como Twitter Bootstrap o Kirby, que abogan por un retorno a los orígenes, al háztelo tu mismo y la importancia de la tipografía como elemento principal de una web.

Mashable

Y como decía, también existe la tendencia contraria, que predica que la suma de elementos da mayor consistencia al resultado final. Los blogs que siguen esta tendencia suelen contar con diseños tipo magazine, algunos realmente originales y efectivos. Estos blogs suelen ser una amalgama de colores, tipografías y espacios de diferente forma y tamaño estructurados de manera cuasi arquitectónica.

En general suelen pertenecer a grandes redes de blogs comerciales, aquellas que pueden permitirse el coste de sobrecargar su servidor con toda clase de plugins, añadidos y funciones sociales.

Buenos ejemplos serían los actuales diseños de Mashable, The Verge, o el más reciente y excelente rediseño de Alt1040 (salvo por una tipografía poco legible para mi gusto en los posts).

La adscripción a una u otra tendencia depende del gusto de cada bloguer y de los recursos que tenga a su disposición, pero también de los principios que quiera transmitir en relación con el acto de comunicar, vender o crear opinión.