Flipboard compra su competidor Zite

Flipboard anunció esta mañana que compra Zite, su más directo competidor en el segmento de agregadores/recomendadores de contenido en iOS. Y creo que no es una buena noticia.

El acuerdo entre Flipboard y CNN, anterior propietaria de Zite, incluye un acuerdo de asociación entre ambos para crear una plataforma publicitaria y de contenidos, y habría por el medio unos 60 millones de dólares.

El equipo de Zite se trasladará a las oficinas de Flipboard en Palo Alto, salvo su fundador Mark Johnson, que se queda al margen para empezar nuevas aventuras (esperemos que igual de buenas).

Una de las consecuencias del acuerdo, seguramente, será que en breve veremos como Flipboard se inunda de contenidos y canales de CNN. Otra será que Zite desaparecerá como aplicación independiente, y ya he dicho muchas veces aquí por que me parece mejor que Flipboard.

Los usuarios perdemos mucho con esta compra. Perdemos un sistema de recomendación de contenido que funcionaba, que incluía no sólo a los de siempre sino que abarcaba un abanico de fuentes realmente amplio y bien estructurado, frente al caos de Flipboard, donde no solo no es posible obtener recomendaciones de calidad, sino que en ocasiones las fuentes están tan desfasadas que ni siquiera tienen contenido.

Flipboard optó hace mucho por un modelo de negocio basado en ofrecer poca calidad y mucha publicidad, eso sí, siempre bien maquillado para que parezca interesante.

Pero lo cierto es que hoy por hoy lo único que merece la pena de Flipboard son algunos magazines curados por usuarios. Eso si eres capaz de encontrarlos entre tanto desorden.

Flipboard empieza a ser un poco más útil

Si os parece raro el título de este post podéis leer Flipboard como impedimento, un artículo que publiqué en octubre pasado donde exponía las razones por las que no me gustaba.

Desde entonces y pesar de todo, he seguido usándolo de vez en cuando, y hasta he creado un Magazine para aquellos que prefieren seguir mis blogs allí, llamado La Brújula Verde Magazine. Pero en general sigo pensando lo mismo acerca de su utilidad.

flipboard

No obstante, ayer anunciaron una actualización que promete ser interesante: a partir de ahora la sección de Historias de portada organizará los artículos en secciones, como hace un periódico, e incluso intentará mostrarte historias que te pueden gustar. Imagino que la información para poder hacer eso tendrá su origen en lo que marcas como favorito, en lo que compartes e incluso en lo que agregas a tus magazines. Ya es un gran paso. Y sería bueno que esto se extendiese al resto de secciones y suscripciones.

Por otro lado también han introducido soporte para la lista de lectura de safari, lo que me va a hacer replantearme volver a Flipboard de manera habitual. Y es que, como comenté en noviembre, he dejado de usar Instapaper para utilizar está funcionalidad, que en mi opinión es mucho más rápida, segura y con menos fricciones.

Flipboard como impedimento

Hace tiempo publiqué un post en el que anunciaba que abandonaba Flipboard por unas causas muy concretas. La verdad es que después de aquello volví a darle una oportunidad. Pero finalmente tengo que tirar la toalla. No puedo con Flipboard. Me exaspera, me pone del mal humor, lo odio como sólo se puede odiar a ese presentador televisivo que te repite una y otra vez la misma cantinela. Intentaré explicarme.

Lo que yo le pido a un agregador de contenidos, a un 'magazine' como Flipboard, es que me permita descubrir nuevas fuentes. Solo eso. Que entre las noticias y los posts de medios que ya leo, o de otros muy conocidos que no leo porque no me aportan nada, me encuentre, de vez en cuando, una pequeña joya. Un blog desconocido y apasionante, un autor de esos que cuando los lees por primera vez piensas 'cómo no lo habré descubierto antes'.

Pero con Flipboard es imposible. Te suscribas a la sección que te suscribas se empeña en mostrarte sólo artículos de las 10, 30 o 50 fuentes más 'populares'. Precisamente las que ya conozco y leo (o no) a través de Digg Reader.

También he probado con los magazines curados por usuarios. Incluso he creado un par de ellos. Pero aquí me encuentro con dos problemas. El primero que la mayoría reciclan sólo publicaciones seleccionadas por el Flipboard, lo que los convierte en un batiburrillo de cosas repetidas. El segundo, que la mayoría de los magazines tienen poca regularidad. Es normal, yo también me cansaría de hacerle el trabajo sucio a Flipboard sin recibir nada a cambio. Por tanto, tampoco es que me sean muy útiles.

Por el contrario Zite, el rival de Flipboard, sigue manteniendo mi interés, porque tiene un abanico de fuentes mucho más amplio, rico y variado, y rara es la vez que no encuentre algo nuevo o por lo menos que a primera vista parezca interesante.

También Digg, ahora que tenemos los artículos destacados en el propio Digg Reader, me está sorprendiendo gratamente. Lo mismo que los feeds de etiquetas de Pinboard, que ultimamente uso 'agresivamente'.

Es una pena que no exista un Digg en castellano. Quizá deberíamos inventarlo. O una especie de Longreads, donde los blogs de calidad pero poca frecuencia de publicación pudieran tener una exposición más amplia. Y donde pudieramos descubrirlos fácilmente.

Dicho esto, si alguien está dispuesto a crear un Longreads en castellano yo estoy dispuesto a ponerlo todo en ello. Porque creo que hace falta. Porque herramientas como Flipboard al final lo que son es un impedimento, tanto para quienes quieren hacerse oir como para los que buscamos esas pequeñas joyas escondidas que Flipboard nunca nos va a mostrar.

Flipboard da un paso al frente con cuentas y sincronización

Flipboard, el lector/gestor de contenidos para consumo en el iPad más potente que existe, da un paso al frente con la creación de cuentas de usuario. Estas cuentas servirán para sincronizar las preferencias y contenidos entre el iPad y la futura aplicación iPhone, que ya estoy impaciente por usar.

Pero no sólo eso, Flipboard insinuó hace tiempo que podría tener una versión web, lo que lo convertiría en un serio competidor para Google Reader, que ahora mismo no es más que un pequeño porcentaje de su oferta.