Hace unos pocos años todos los que somos adictos a la red, teníamos o empezábamos un blog, estábamos entusiasmados con las posibilidades del RSS. Cuando algún no iniciado te preguntaba, con cara de sorpresa, qué era eso del RSS y para que servía, uno le explicaba orgullosamente lo que era y le enseñaba el Bloglines o el Google Reader: “mira, aquí puedes leer 200 blogs y periódicos sin salir de una web”, y se quedaban alucinados.

Ahora que el RSS es bastante común en cualquier sitio web de noticias medianamente decente, resulta que la corriente se vuelve a torcer. Gracias en parte a los dispositivos como el iPhone, el iPad y otros tablets, donde leer feeds por RSS no queda bonito. Lo que importa es el aspecto y el diseño, y aquí es donde empiezan a aparecer aplicaciones como Flipboard o el recientemente presentado The Daily, el periódico de pago para el iPad de Rupert Murdoch.

Por lo que he leído y visto, la aplicación The Daily pinta muy bien. Tiene un diseño fantástico, una usabilidad muy buena y un precio razonable para lo que ofrece. Habrá que ver si los contenidos hacen honor a todo esto. Además creo que es el inicio de la transformación de los medios de prensa tradicionales, con un modelo de negocio que resulta caro y pesado. The Daily aporta frescura, reducción de costes y, creo yo, mayor satisfacción y experiencia de consumo para el lector.

Si, por ejemplo, El Mundo o El País ofrecieran esto mismo por los mismos 40 dólares anuales ¿lo comprarían? yo creo que si lo haría.

Pero volviendo al título del post, ¿es esto el fin del RSS? Bueno, la verdad que no del todo. Los frikis de internet, entre los que me cuento, vamos a seguir dándole al Google Reader, aunque sea camuflado bajo una apariencia y una experiencia de usuario más agradable como la que proporcionan aplicaciones como Reeder o Feedly (mi ultimo descubrimiento y ya mi lector de cabecera). The Daily y lo que venga después acabarán un día con la prensa en papel, estoy seguro, pero de momento nos las compraremos para impresionar a los amiguetes o para llevarnos el iPad al WC.