De todas las novedades presentadas ayer por Apple me quedo con el anuncio de Fusion Drive, un concepto nuevo que Apple se ha sacado de la chistera con su magia habitual, y al que creo habría que darle mucha más importancia y relevancia que al nuevo iPad Mini.

Y es que Fusion Drive es una solución no sólo sorprendente sino lógica. Cómo es que a nadie se le había ocurrido antes combinar una memoria SSD y un disco duro? La magia está en que todo está gestionado por OS X, que considerará a ambos dispositivos de almacenamiento como un único volumen, por lo que no hay nada que configurar y el funcionamiento es prácticamente invisible para el usuario.

Invisible? No tanto, veremos como los nuevos iMac 27 pulgadas y Mac Mini, que son los que en principio se beneficiarán de Fusion Drive, mejoran mucho los tiempos de lectura-escritura. Y es que todos los procesos lectura-escritura irán en principio al SSD. Luego, el sistema decidirá si los pasa al disco duro o no, dependiendo del mayor o menor uso que hagamos de los archivos.

Es más, Time Machine hará backup de ambos como si fueran un sólo volúmen. Lo malo, que la pérdida de cualquiera de ellos obliga a una restauración completa. Pero es mejor eso que nada.